Por qué no te alcanza el dinero o el tiempo

A la mejor tú tienes la culpa de que el dinero no te alcance. Bueno, no le digas culpa, pero tal vez es algo que estás haciendo mal. Sí, ya sabemos que hay crisis económica y que la vida no es justa y que la economía es peor. Que la repartición de riqueza es desigual.. Sí, sí, pero cuando te tocan las cartas malas, algo pasa que tomas decisiones que te hacen que vuelvas a agarrar cartas malas.

Por lo menos eso es lo que se ha descubierto últimamente: que cuando te falta algo, te obsesionas horriblemente y empiezas solo a pensar en eso que te falta y, en lugar de que eso te ayude, te va hundiendo más y más. Puede ser que estés muy endeudado y te falte dinero para pagar las deudas. Pero también que estés lleno de trabajo y no te alcancen los días de la semana y te falte tiempo y más tiempo para terminar –y encima tienes a tu esposa reclamándote atención y a tus hijos que no se esperan a que termines el reporte trimestral para hacer cosas divertidas y que tú no te las pierdas-. O puede ser que creas que no nadie te quiere, todos te odian y entonces tomas decisiones espantosas, como comerte un gusanito.

Algunos economistas dicen que la escasez puede provocar más escasez. Y así se pueden explicar, en parte, los círculos viciosos de la pobreza. Vamos con un ejemplo que vas a entender como buen clasemediero que eres. Es casi la una de la tarde del viernes. Tienes que entregar como 15 reportes ante de que termine la semana. Si por ti fuera, te quedarías en la oficina toda la tarde, pero tu esposa ya te organizó una comida y no hay –por la salud de tu matrimonio y tu relación con tus hijos y tu perro- poder humano que te permita volver a trabajar después de las 4. O sea que estás apuradísimo. No tienes tiempo para hacer tantas cosas: los reportes, comer con la esposa, hablar con los hijos y pasear al perro. Y justo cuando estás en todos esos malabares, te llama un amigo. “Oye, tengo un nuevo cliente y necesito que me ayudes con un estudio/asesoría/mesa (o lo que sea que tú hagas con lo que le puedes ayudar) para él”. La paga no va a ser suficiente para compensar tu tiempo, pero es tu amigo y además ahorita estás súper ocupado, así que para quitártelo de encima, le dices que sí, que lo harás la próxima semana.

¿Qué crees? Acabas de tomar prestado tiempo de mañana a cambio de tener un poquito más de tiempo hoy. Pasa con demasiada frecuencia con el trabajo. Estás llenísimo de cosas que hacer, quieres quedar bien con el jefe y éste te manda y te manda correos electrónicos con nuevas instrucciones. Como no tienes tiempo de ir a encarar a tu jefe para que deje de micromanejarte y de querer moverte como títere, te sigues moviendo como títere, porque así, crees tú en tu infinita inocencia, lo vas a calmar y algún día lo vas a alcanzar y vas a tener tiempo para decirle: oye, si me sigues mandando órdenes no voy a tener tiempo de cumplir las que me diste ayer. Pero ese tiempo nunca llega y tú sigues pidiendo prestado tiempo para mañana.

Eso de pedir prestado tiempo se aplica en muchas cosas. ¿Te has fijado cómo te tardas en la mañana en encontrar un calcetín o en encontrar una camisa que no esté demasiado arrugada? Es que necesitarías una hora el fin de semana para arreglar tu clóset y que todo esté bien organizado. Como no tienes esa hora, cada mañana tomas prestados 10 o 15 minutos extra de tu tiempo para prepararte para el día, y en cuatro días ya gastaste más tiempo que el que te habría tomado organizar el clóset y así poder salir tranquilo, feliz y guapo todos los días a tu trabajo.

Eso puede pasar a la hora de administrar el dinero. Como no tienes los 300 pesos que cuesta un plan de renta mensual del teléfono celular, compras una tarjeta hoy y le pones 20 pesos. En poquísimo tiempo se te acaba el tiempo aire y le tienes que poner más. Como el tiempo aire en las tarjetas es más caro que el de la renta, terminas pagando más caro. Pasa con la tenencia, que no la puedes pagar al principio de año y te sale más cara después. O con la comida diaria, que vas pagando de a poquito en la fonda, en lugar de tener el dinero (y el tiempo) de prepararte comida en tu casa.

De aquí no tendría por qué concluirse que los pobres tienen la culpa de su pobreza, por andar tomando malas decisiones. Sino que están sumidos en un círculo que les va limitando su “ancho de banda” mental para tomar decisiones. La solución sería salir de ese círculo.

Los psicólogos le dicen a esto “visión de túnel”, esa que pasa cuando tenemos un problema y solo pensamos en él, cuando verlo desde afuera tal vez nos ayudaría a encontrarle una solución más práctica.

Esa visión de túnel te da, por ejemplo, cuando llevas un rato de la greña con tu pareja y solo piensas en el pleito que tuvieron en la mañana por una tontería, igual que la tontería de ayer. Entonces te clavas pensando cosas como “no puede ser que me grite porque dejé enredado el tapete del baño” o “no puede ser que no entienda que no hay que dejar enredado el tapete del baño”. “Híjole, y lo mismo pasó ayer con alguna otra estupidez”. Y entonces buscas soluciones, o mejor dicho, te la pasas rumiando soluciones sobre algo que ya pasó y que ya no se puede solucionar como: “si no hubiera enredado el tapete habríamos ido al cine”, etc., etc., etc. Cuando los dos estarían más felices si no estuvieran enredados, como tapete del baño, en lo que pasó en la mañana –o en la cuenta que él o ella no quisieron pagar en 2007- y se concentraran en algo diferente.

¿Cómo encontrar soluciones? Por ejemplo, a que sigas gastando mal o a que no tengas ni un peso en el fondo de emergencias que Sofía Macías, la del Pequeño Cerdo Capitalista, te ha dicho mil veces que debes tener. Sabes que algo estás haciendo mal, pero no has entendido qué te lleva a tomar esas malas decisiones. Todo esto que te cuento no lo inventé yo.

Hay un montón de investigaciones, que están compiladas, analizadas y muy bien platicadas en el libro “Escasez. ¿Por qué tener muy poco significa tanto?” de Sendhil Mullainathan y Eldar Shafir (Fondo de Cultura Económica). Ahí los autores proponen algunas soluciones. Algunas tienen que ver con políticas públicas, que incluyen hacer que las personas de escasos recursos tengan mejores opciones de crédito, que les ayuden a romper el círculo vicioso de la pobreza.

Y otras soluciones tienen que ver con un pequeño esfuerzo personal que podríamos hacer la mayoría de los clasemedieros: ver las cosas desde afuera. Por ejemplo, romper la inercia de la camisa arrugada en el clóset todas las mañanas, dedicándole un poco de tiempo a ordenar el fin de semana o pensar y preparar mejor los gastos para toda la semana o el mes, animándose a pagar un plan de renta del celular o a prepararse para, mañana, depositar en el ahorro voluntario de la afore en el 7 Eleven y así acostumbrarse a tener un guardado.

Y por si fuera poco, un podcast sobre el tema:

 

Y ahora a vivir en el Apocalipsis zombi de la economía

Bien inocente, voy a preguntarle a un financiero qué podemos hacer con nuestros ahorros y nuestras inversiones los buenos ciudadanos ahora que ganó Trump en Estados Unidos. Me dio unas ideas buenísimas, que voy a poder usar para un artículo en una revista de negocios, pero me prohibió que lo citara en lo que me dijo en la mayor parte de la entrevista: que ya nos cargó el pintor, nos llevó la tía de las muchachas y que si Trump aplica 30% de lo que prometió que le va a aplicar a México vamos a entrar en una recesión como la de 1982 que, créanme millennials, es la culpable de que todos los mayores sintamos que nunca vamos a salir del hoyo.

Le pregunto a mi fuente: ¿Y por qué no debería decir que don Señor Sabe de Finanzas, de la Financiera Tan Seria SA siente que ya estamos en pleno Apocalipsis zombi? Porque ya no hay nada que hacer para proteger nuestros ahorros y nuestras inversiones: todo va a caer en términos de dólares. Ya. No. Hay. Nada. Que. Hacer. Y me dice que sería como avisarle a una familia que le va a caer una bomba atómica a su casa cuando no hay ningún lado para correr. Mejor que se queden disfrutando un rato más sus tlacoyos con frijoles.

¿Le echamos leña al fuego de tu pesimismo? Desde el 8 de noviembre, cuando todos nos fuimos a dormir con el miedo de que Freddy Krueger iba a ser el presidente electo de nuestro principal mercado, nuestra principal fuente de divisas, el empleador de gran parte de nuestra mejor fuerza de trabajo, de nuestro lugar favorito para comprar y nuestro villano favorito de siempre, desde el 8 de noviembre, cuando tuvimos la pesadilla de tener a Orange Krueger como presidente electo de Estados Unidos, hasta el 23 de noviembre, la Bolsa Mexicana perdió 17% en términos de dólares. ¿Se imaginan? Si antes de Trump tenían el equivalente a un dólar metido en la Bolsa, para el 23 de noviembre les quedaban 83 centavos de dólar.
Antes de que salgan a correr desnudos por las calles, o que se encierren en una cabaña para que no los alcancen los zombies, les advierto que estoy hablando de un indicador que trae acciones de varias empresas mexicanas y que sirve para medir el desempeño de la Bolsa en términos de dólares. Si quieres ver cómo se mueve es el EWW y puedes picarle aquí.

Es solo un indicador, no todo lo que está en la Bolsa Mexicana bajó de valor, o por lo menos no todo bajó tanto. Aunque, mmmh, algunas cosas bajaron todavía más. Porque Trump está amenazando con subir los impuestos a productos hechos en México por empresas estadounidenses y también con cambiar muchos de los términos del Tratado de Libre Comercio, para que ya no podamos venderles tanto a ellos. Eso le va a pegar al valor en la Bolsa de muchas empresas mexicanas.

¿Verdad que no va a cumplir todas sus amenazas? Sigo de inocente preguntándole al financiero entrevistado. Pues no hay que ser tan optimistas. Trump necesitaba un puerquito para pegarle y quedar como el bully mayor del patio de la escuela. Y no se iba a poner con uno que pudiera contestarle, así que escogió al que tiene cerca, al más mocoso, con peor autoestima y al que también le pegan en su casa. ¿Cuál será? Al niño México… lo esperan en el patio de la escuela.

¿Tenemos una solución? Por lo pronto, hay que ponernos a leer un libro que es gringo y por eso le pido perdón a todos los que están dispuestos a boicotear a todos los productos gringos, que habla de cómo cuando te cambian todas las condiciones de repente te puedes volver más creativo. No quiero echarles a perder el cuento, pero habla de una promotora de conciertos que a sus 17 años había logrado contratar a Keith Jarret, ya tenía la sala de conciertos llena a reventar cuando, unos minutos antes, Keith Jarret sale a revisar el piano y descubre que no funciona… así que…

¿Qué vamos a hacer nosotros ahora que estamos descubriendo que nuestro piano o nuestros planes no funcionan como deberían? Según el libro, Messy, de Tim Hartford, este tipo de momentos en que todo se pone patas arriba es el que sirve para encontrar un nuevo camino, que lo más probable es que es mejor que el que ya teníamos. Pero ya hay que ponernos a buscarlo, ¿no? El camino, no nada más el libro. 

Aquí hay una reseña del New York Times sobre Messy.

Qué hacer si te quedas sin trabajo (es peor que quedarse sin wifi)

Alguna vez hay que renunciar. O alguna vez te corren. O todo junto. Los trabajadores mexicanos pasan en su empleo en promedio 3 años y luego se tienen que ir, según una encuesta del Inegi.
En los últimos cinco años, solo la mitad de los trabajadores mexicanos se ha quedado en un mismo empleo, la quinta parte ha tenido dos y la décima parte, tres empleos. Ya te imaginas que muchos de los que se quedan sin chamba, se tardan en encontrar otro trabajo. Y que eso significa que se quedan sin seguridad social, sin seguro de gastos médicos y sin ahorro para el retiro. Y aunque después encuentren trabajo o abran su empresa, puede ser que estén sentados en una bomba de tiempo: El empleo en el que están no les alcanza para asegurar su futuro porque con tal de emplearse o ganar dinero, se les olvida que tienen que estar en un lugar con seguridad social y con ahorro para el retiro. Si ya vas a cambiar de chamba, fíjate en esto.

¡Alto! Antes de largarte
Revisa el seguro de gastos médicos. Algunas empresas lo dan, pero en cuanto te dicen adiós, pierdes la antigüedad. Si tienes pensado dar un rebozazo porque alguien te vio feo en el trabajo, ¡no lo hagas! Pero si tu salida es por alguna razón un poco más inteligente o ya no tienes remedio, antes de cruzar la puerta de salida tienes que individualizar tu seguro de gastos médicos. Si no lo haces, al rato no te van a querer cubrir por un montón de enfermedades y/o te van a cobrar más caro. Para individualizar el seguro, pídeles a los de recursos humanos el contacto del agente de seguros. Y al agente de seguros pídele que te individualice tu seguro. Te van a cobrar un poquito pero el seguro ya va a ser tuyo y vas a acumular antigüedad con él.

Para que busques chamba
Deja de rogar. ¿Nunca te quedaste sin novia? Los rogones tienen menos suerte. Para volver a entrar a un trabajo, se supone que debes saber muy bien quién eres, para qué eres bueno y, sobre todo, qué te gusta hacer. Hay una guía para entender el mercado laboral y que hay que leer, tengas o no trabajo: De qué color es tu paracaídas. Aquí en México se publica de vez en cuando, y en Estados Unidos sale una nueva edición cada año. Además de que está divertida, está llena de información y consejos útiles. En el blog del autor, Dick Bolles, viene esta tabla para que cambies el chip de la manera en que buscas trabajo. Aquí te va mi versión en español.

El modelo tradicional El modelo del paracaídas
Qué buscas Un trabajo. El trabajo de tus sueños, uno en el que uses tus habilidades favoritas y tus campos favoritos de conocimiento.
Cómo te ves a ti mismo Como alguien que ruega por un trabajo. Tienes suerte si lo consigues. Como un recurso. Tendrán suerte si te tienen.
Tu plan básico Encontrar la manera de “venderte” a ti mismo antes de salir a buscar trabajo. Encontrar qué tipo de trabajo te mueres por hacer antes de salir a buscarlo.
Tu preparación Investigas para ver qué está buscando el mercado de trabajo y cuáles son los trabajos más demandados ahora. Tu mejor arma es tu habilidad para encajar. Haces tarea sobre ti mismo, para darte cuenta qué haces mejor y que amas hacer. Tu mejor arma e tu entusiasmo.
Cómo encuentras a cuáles empleadores acercarte Esperas que identifiquen que tienen una vacante. Por medio de entrevistas de información te enteras de qué organizaciones pueden tener más interés en ti.
Cómo te pones en contacto con los empleadores. Les mandas tu CV. Por medio de una persona intermedia, alguien que te conoce a ti y que los conoce a ellos. O por medio de Linkedin.
Cuál es el propósito de tu CV Para venderles por qué deberían contratarte. Para tener una primera entrevista con ellos.
Cuál es tu principal meta si tienes una entrevista Para venderles por qué deberían contratarte. Para tener otra entrevista.
De qué hablas en la entrevista De ti, de tus fortalezas y tu experiencia. 50% del tiempo dejas que ellos hagan preguntas, 50% del tiempo les preguntas sobre las cosas que quieres saber y del trabajo.
Qué tratas de encontrar ¿Me quieren? ¿Los quiero? (y también ¿me quieren?
Cómo terminas la entrevista final Les preguntas: “¿Cuándo puedo esperar a tener noticias suyas?” (dejas las cosas en el aire). Si decides que quieres trabajar ahí, les dices: “Creo que puedo ser un buen activo para ustedes. Después de todo lo que hemos hablado, ¿me podrían ofrecer este trabajo?” (estás buscando un cierre).
Qué hacer cuándo consigues el trabajo pero antes de empezar. Mandas un correo de agradecimiento. Después piensas que y terminaste, te sientas, te relajas y disfrutas el final exitoso de tu búsqueda de empleo. Mandas un correo de agradecimiento. Entonces sigues, discretamente, con tu búsqueda de trabajo (la oferta se puede caer antes de que empieces por circunstancias no previstas).

Y cuando encuentres trabajo.
Que ese trabajo nuevo cotice en el seguro social. A la mejor se te hace que no influye mucho, pero tu pensión cuando te jubiles depende del número de semanas que cotizaste en algún sistema de seguridad social. Antes de que se hiciera la reforma en el sistema de pensiones en México, se necesitaba un mínimo de 500 semanas. Para todos los que trabajan desde antes de julio de 1997, todavía aplica ese mínimo. Pero ese mínimo te da un pequeño porcentaje de la pensión. Si empezaste a trabajar después de julio de 1997, vas a necesitar 1,250 semanas de cotización para tener una pensión. Lo ideal es que cotices al seguro el 100% del tiempo en que trabajas. La verdad es que eso no le pasa a nadie. Si empezaste a trabajar a los 20 años, necesitas cotizar en el seguro cuando menos 53% del tiempo en que estuviste empleado. Pero si empezaste a los 35, necesitas cotizar ¡80%! así que no te andes confiando en tus ratos de freelance porque te puedes quedar sin pensión. Mira esto para que planees bien tu retiro.

Cómo convertirse en chavorruco

4 grandes ideas para condenarse a vivir con roomies hasta después de los 40.

PC

Viven toda su infancia y su adolescencia con ganas locas de hacer lo que creen que hacen los adultos, como tener su propia casa, dinero para comprarse un cochezote y para irse de parranda cada fin de semana. O sea que creen que gastando mucho, en cuanto tienen su primera fuente de ingresos, se van a convertir en adultos. Y resulta que es todo lo contrario. Que se están condenando a ser chavorrucos y a no poder separarse de sus roomies nunca jamás. ¿Por?

1.Salirte de la casa de los papás antes de cumplir 30 años. El primer día te enteras de que el gas, la luz, internet y el teléfono no son gratis. Lo más fuerte es la renta, que en un adulto puede llegar a ser de más de 30% de su ingreso. Imagínense que ganan 20,000 pesos. Eso significa que a la mejor estarían pagando 6,000 pesos mensuales de renta, por unos cuantos metros cuadrados de un departamento céntrico.

A cambio de su supuesta independencia, están gastándose un dinero que les podría servir para ser independientes de verdad, más adelante. ¿Y si le piden a sus papás que los aguanten un ratito más? A la mejor sus papás les van a decir que no sean tan conchudos y les piden que pongan algo para los gastos. OK, van 2,000 pesos y eso les deja 4,000 pesos para ir armándose su propio patrimonio.

2. Tener cientos de explicaciones de por qué es imposible ahorrar en México. Es que vivimos en un país con muchas desigualdades, ¿cómo me piden que ahorre? Es que no hay donde poner el dinero, es que no me alcanza.

Es verdad, México es uno de los países con mayor desigualdad en la distribución del ingreso, como pueden ver en esta tabla del Banco Mundial.

Qué bueno que estén tan informados y tan preocupados. Pero ¿se ponen a pensar en la desigualdad cuando piden la tercera cerveza en la salida con los cuates? “No, señor mesero, en México hay mucha desigualdad, así que ¿cómo me pide que me tome otra cerveza?” Estoy seguro que no han dicho eso, por lo menos no muy seguido.
Otra: no hay dónde poner el dinero. Hay un montón de lugares, además de la tanda de la oficina, donde pueden meter su dinero ¡y hasta tener algo de rendimientos! Por ejemplo, pueden abrir una cuenta en línea en cetesdirecto.com. Ahí pueden contratar un servicio de ahorro en automático, que les descuenta directo de su cuenta del banco desde 100 pesos al mes. O pueden ir al Seven y hacer depósitos de ahorro voluntario en su afore. ¿Que no tienen afore? También pueden tener una afore aunque no tengan un trabajo formal. El pequeño cerdo capitalista dice cómo.  

Aquí hay una tabla en la que vienen cuáles afores dan servicio a trabajadores independientes. Afore con servicio a trabajadores independientes

3. Estar convencido de que, si te enfermas o te accidentas, van a venir tus papás, tus tíos o tus hermanos a pagar el hospital. Es que te da flojera hablar de seguros.

Llegas a un hotel en Malinalco y, como eres bobo como un servidor, te recargas en el barandal del primer piso. El barandal se cae y te rompes el tobillo. La férula, las medicinas y la rehabilitación te van a salir en más de 20,000 pesos. Si se hubiera necesitado una operación, serían 60,000 pesos. “¡Papá, papá! ¿me prestas dinero?” La respuesta podría ser, como hace siglos dijo un presidente de México, “¿Y yo por qué?”

Si te pusieras a investigar cómo funcionan los seguros y tuvieras uno de gastos médicos mayores te podrías ahorrar muchos gastos. Claro, lo mejor es que seas súper millonario y que no necesites pagar un seguro porque tienes el dinero para pagar en caso de que te pase algo. Pero como es muy probable que no lo tengas, entonces necesitas pagar esa prima de seguro. ¿Hay seguros básicos? Sí, por ahí puedes empezar, picándole aquí para que te des una idea. 

4. Comprarte un carrazo increíble, como para ir a la fiesta de graduación del Cumbres.

Imagínate que te encuentras la oportunidad de comprarte por sólo 724,900 este cochecito. Si lo compras a crédito, te van a prestar como 500,000 pesos, a una tasa de 17% a 36 meses como ofrece la marca. Vas a terminar pagando 30% más de esos 500,000 pesos. O sea como 137,000 pesos más, con los que ya habrías conseguido un cochecito digno o con lo que habrías pagado el Uber ida y vuelta a Santa Fe desde el centro de la ciudad, todos los días de esos 36 meses.

En resumen, desde los 20 años estás feliz gastándote el dinero que podrías ahorrar para tener un poco más de patrimonio  a los 30. Podrías estar igual de feliz, pero con menos deudas.

Gracias a Jesús Salazar por la idea de que no conviene salir de casa de los papás, porque entonces uno se engolosina y se gasta todas las quincenas en rentas, parrandas y ropa. Con esa idea, por cierto, no está tan de acuerdo Sofía Macías, del Pequeño Cerdo Capitalista. Ella dice que si te quedas con los papás te vas a hacer conchudo y ahí te vas a quedar feliz, hasta que te llegue el infierno de ser un chavorruco. 

Gracias por toparme con una señora enojada con el mundo

“¡Cómetela!”, y cuando dice esto, la señora me enseña la bolsa de caca de su perro. No se confundan. Es una señora que me imagino educada, porque pocos minutos antes, antes de que yo la hiciera perder la elegancia, se veía que tenía mejor vocabulario y más capacidades de comunicación.

Pequeño flashback:

Iba en bicicleta por la banqueta, para no ir en sentido contrario en la calle. Juro que iba despacio. Lo juro, lo juro, lo juro. Y que la banqueta medía más de tres metros de ancho. Y que nadie iba caminando por la banqueta. Nadie, ni siquiera la señora con cara desencajada que hasta ese momento terminó de cruzar la calle.

– No debería andar en bicicleta por la banqueta -me dice.
– Si, ya lo sé, perdón, pero iba despacio y me iba fijando.

A la señora le brillan los ojos. Se le desencaja más todavía la expresión. Me ve como a un asaltante sin piedad, como un energúmeno de las bicicletas y yo, un alfeñique de 69 kilos, pienso que puedo dialogar un poco.

–  ¡¡¡¡¡¡Usted no es alemán ni brasileño!!!!!! (no entendí qué quería decir con eso), ya sabe que no puede andar por aquí. !Todos quieren hacer lo que sea!

No podía estar más de acuerdo, me encantó la idea de encontrarme con una ciudadana consciente, porque también yo hago muchos corajes con los coches que no me dejan pasar o los ciclistas que andan a toda velocidad por la banqueta. Si no me creen lean esto. Creí que era una de las mías. Casi saco el chal para echar el chisme, y se me ocurre decirle que sí, que tiene razón pero que fíjese que los ciclistas no estamos seguros en la calle.

– Pues a su edad, lo más sano para usted es caminar y no andar en bicicleta.

Eso me dice la energúmena que ha de haber tenido como 70 entrados en 97.
– y ¡cómetela!
– A ver, démela -todavía le digo, ahora sí prendido, yo creo que por el terror que me dio ver cómo en menos de dos minutos una señora enojada se transformaba en un talibán de los peatones.
La furia esta se largó, arrastrando a su perro mugroso. Y afortunadamente no me dio la caca.

Y resulta que esta señora puede ser uno de los mejores ángeles que me pudo haber lanzado el universo, para rescatar mi alma, y que yo debería estar agradecido por este aprendizaje que me da la vida. Para que entiendan por qué está padre estar agradecido, les recomiendo esta entrevista con David Steindl-Rast.

O también pueden ver el video de este monje tan buena gente, que dice que uno tiene la opción de enojarse o no enojarse, de clavarse porque un señor quiere explicar por qué anda en bicicleta o porque una señora malhumorada y mal peinada te dice que te comas la caca de su perro o de seguir feliz el camino en este bonito día, porque “este es el día que el Señor hizo”.

Es en serio. Sí, esta insoportable señora despeinada es una señal del cielo de que debo dejar de pelearme con los automovilistas que no me dan la preferencia a la que tengo derecho cuando estoy cruzando la calle y ellos están dando vuelta. Sí, me corresponde por ley la preferencia, pero tengo aaaaaños repitiéndome a mí mismo que no estamos en Boulder, Colorado, ni mucho menos en Ciudad Juárez, Chihuahua, y que la mayoría de los automovilistas de la Ciudad de México y muchos de Guadalajara no le ven la lógica en esa regla, que los hace perder dos segundos y además verse como gente civilizada.

Pero durante años me he enojado y seguro he puesto esa cara ridícula de ciudadano indignado, como la que puso la señora del perro mugroso, la que parece Charlton Heston cuando llega con las tablas de la ley o Juana de Arco llena de razón divina.

A ver, Roberto, dile gracias a la señora que te hizo aprender tanto. Este asunto de los imbéciles que no saben manejar no lo voy a cambiar viéndome ridículo como la señora esta de los pants a las tres de la tarde, el peinado horrendo y el perro mugroso

Hay una señora increíble, que anda por la vida con actitud y vestimenta de mujer culta de San Miguel de Allende, que se llama Byron Katie, que dice que uno se mete en unos rollos inútiles de amargura y sufrimiento porque no entiende que sólo hay tres tipos de asuntos en el mundo:
Los asuntos propios.
Los asuntos de otro.
Los asuntos de Dios o como le quieras llamar a lo que mueve el universo.

De esos tres asuntos, sólo los propios los puedes cambiar. No los del otro y mucho menos los de Dios. Pero, ¡ah! cómo hace uno corajes tratando de cambiar la forma de pensar del otro. La vieja esta de la que les platico, a la que yo ya perdoné, quiere cambiarme a mí y como no le hago caso sin chistar, se prende como una de las furias, unos personajes horrendos igualitos a ella, aunque un poco mejor peinados, que aparecen en La Eneida, de Virgilio. O yo quiero cambiar a esta vieja antipática y totalitaria, a la que de cariño llamaremos Mrs. Kim Il Sung, y a la que, como pueden ver ahora le estoy agradecido, y como no lo logro, me enojo.

Tan sencillo que sería concentrarse en los asuntos propios y dejar de enojarse porque lo demás no funciona como uno quiere, pero ahí sigue uno. Como dice Byron Katie, cuando uno quiere cambiar la realidad, la realidad se sale con la suya, pero sólo el 100% de las veces.

Y les tengo más argumentos. ¿Se acuerdan de los hippies? Uno de sus libros favoritos era Las enseñanzas de Don Juan. Lo que muchos entendieron fue que Don Juan les daba permiso para fumar y meterse todas las hierbas y productos naturales que se encontraran. Hasta donde yo voy, es todo lo contrario: Don Juan dice que hay que tenerle mucho respeto al mezcalito, su nombre para el peyote, y el pobre Carlos Castaneda se la pasa intoxicándose y sufriendo, tratando de aprender un montón de lecciones que no están nada claras.

Carlos le pregunta y le pregunta y Don Juan le dice que no se puede aprender sólo conversando. Que hay que experimentar, y la experiencia siempre va a ser difícil y nos va a costar trabajo, sobre todo si nos resistimos.

Todos necesitamos un tirano, que haga que las cosas nos cuesten trabajo. Parece que ese es uno de los mensajes importantes del libro, según me lo explicó Aura Medina de Witt, una fregona que va al programa de Martha Debayle.

Y yo me topé con una tirana, la que de seguro en alguna otra circunstancia es una amable señora (lo dudo, *&#5 vieja), que con su testarudez, impaciencia e intolerancia nos enseña que el camino es por donde ella no vaya. Así que aquí va un mensaje de gratitud y perdón por esa bonita lección. De hoy en adelante dejo de enojarme por no poder cambiar la realidad, escucho más a los demás y con eso le bajo a mi tensión arterial. Con todo cariño:

Gracias, flaca greñuda. Te regalo esta cita de Johnny Cash: May you rot and burn in hell.

Los perros son perros ¿o no?

Sé de una experta en bebés humanos que aprovecha lo que ha aprendido al educar a su perro. Se llama Nancy Steinberg, es una tipaza y aquí cuenta por qué las conductas de un perro pueden servir para ilustrar lo que hace un niño.  Pero muchos creen que los perros son perros. Hasta que pasa algo como esto:

Rita, mi fantástica perra, está tratando de jugar con dos perras que son más intensas que ella y su amiga Uma juntas. La están mordiendo en el cuello y en las patas y si pudieran le pellizcarían las orejas. Se echa para que se calmen y no hay manera. Así que me voltea a ver con ojos de “ya estoy harta de que estas dos bestias me estén mordiendo” y se va a una esquina del parque, y se queda viéndome fíjamente. Igualito que como le hago yo. En las mañanas, cuando ya hay que irse, me voy a una esquina del parque, y por ese acuerdo que hay entre humanos y perros, Rita deja lo que está haciendo y me sigue. Ahora se supone que me tocaba a mí. No entendí el mensaje, le di la vuelta para salirle por otro lado y en ese momento desapareció.

Esperen. Aguanten la anécdota, porque después nos vamos a poner muy científicos y vamos a hablar de un Premio Nobel de Medicina y de algo de poesía.

Los perros son perros hasta que
Rita en Tapalpa, Jalisco

Afortunadamente, como saben todos los que tienen perro, cuando tienes uno, dejas de ser invisible. Los vecinos te saludan, te invitan a sus fiestas, se preocupan por ti y platican contigo en las mañanas. Y se preocupan si se pierde tu perro. Corrí como loco por todo el parque hasta que alguien me dijo que salió corriendo en dirección a mi casa.

Alcanzó a correr cuatro cuadras y alguien la detuvo cuando vio que no sabía cruzar una calle. Llegué con la lengua de fuera con un tipazo que le estaba hablando a Cristina, al teléfono que está grabado en el collar de Rita. Rita me vio con cara de “ya era hora”.

¿Cómo puedo hacer para que esta anécdota no parezca la típica historia aburrida que cuentan todos los dueños de mascotas? Porque yo creo que estoy documentando un gran momento en la etología, y ya me siento Konrad Lorenz, uno de los fundadores de esa materia que, por si no lo saben, es el estudio comparativo de la conducta.

Lorenz dedica páginas y páginas de su libro Cuando el hombre encontró al perro, a hablar de lo que hace su perrita cuando ve a un perro macho y cuando quiere jugar y cuando quiere imponer su autoridad y cuando está contenta y así sucesivamente. En fin, que habla de cómo se portan los perros y cómo definen reglas entre ellos y en su relación con sus amos.

Lorenz ganó el premio Nobel de fisiología o medicina en 1973, junto con Karl von Frisch y Nicolaas Tinbergen, “por sus descubrimientos acerca de la organización y la aparición de patrones de comportamiento social e individual”. A la mejor lo que vio en los perros también le ayudó a entender el comportamiento humano. En el comunicado del Comité del Nobel dice que “sus primeros descubrimientos se hicieron en insectos, peces y pájaros, pero los principios básicos también se han podido aplicar en mamíferos, incluso el hombre”.

Sí, basta de sorprenderse o indignarse con la experta que habla de bebés humanos tomando en cuenta lo que ha visto en su perro. Y sí, se puede aprender mucho de la experiencia de un perro que sale corriendo de una situación que no soporta y que no puede explicar con palabras.

Y ahí voy, otra vez, a citar a Mary Oliver, cuyo libro, Dog Songs, no puedo sacar de mi buró. Perdón por la traducción pero ahí va:

“Algunas cosas son irremediablemente salvajes, otras son imperturbablemente mansas. El tigre es salvaje y el coyote y el búho. Yo soy mansa, tú eres manso. Hay cosas salvajes que han sido alteradas, pero sólo para dar una apariencia de mansedumbre, no hay un cambio real. Pero el perro vive en los dos mundos. Ben (el perro de Mary Oliver) es devoto, odia la puerta que nos separa, tiene miedo de la separación. Pero ha tenido, por varios años, un perro amigo al que también le es leal. Cada día, ellos y otros más se juntan en una banda ruidosa y algunos de sus juegos son sangrientos. El perro es dócil y después lo olvida. El perro promete y después olvida. Hay voces que le llaman. Caras de lobo que aparecen en sus sueños. Se ve a sí mismo corriendo en extensiones de terrenos increíblemente exuberantes o estériles, lugares que ninguno de nosotros hemos visto”.

Perro en el bosque de Tapalpa.
¿Soñarán los perros con el bosque?