Por qué es mala idea angustiarte por los gastos hormiga

Otra vez se te acabó la quincena y no sabes en qué se te fue el dinero. Estás haciendo un drama, porque te imaginas que vas a ser un viejito pobre, abandonado por sus hijos, sin nadie que lo mantenga, y que la próxima quincena no vas a tener para sostener tu estilo de vida y te van a cortar el celular y el Netflix.

Ya estás como personaje del cine mexicano o de la Rosa de Guadalupe: prometiendo que no lo vuelves a hacer y andas pidiéndole a Lupita que te adelante la tanda para pagar la gasolina.

Dices que ya vas a cambiar, a revisar bien tus maletas y a organizar tus finanzas.

Te propones castigarte y dejar de gastar, así, de repente. ¿Qué crees? Buscar en dónde recortar gastos hormiga es una de las cinco preocupaciones inútiles sobre dinero.

Hay algunas cosas que tú crees que deberían preocuparte, pero no son tan graves como te imaginas. Y en muchos casos, mientras menos te preocupes mejores resultados vas a tener.

De la gustada serie Cinco preocupaciones inútiles sobre dinero, aquí te va la primera:

Preocupación inútil #1:

Buscar en dónde recortar los gastos hormiga. Es como ponerte a dieta. Sí, vamos a hablar de dinero, pero espérate, antes hablemos de nuestra manera de comer.

Seguro hoy en la mañana te viste la lonja y dijiste: “Hasta aquí llegaron las gorditas de chicharrón prensado, las guacamayas (tortas de chicharrón, de venta en León), los pasteles y los frapuchinos con crema batida y Splenda.”

Vas a dejar de comerlos tres días, vas a sentir que te estás sacrificando muchísimo y aun así tu camisa seguirá marcando tu forma de botella de Coca-Cola y de nada habrá servido, así que el jueves vas a anunciar: “Compañeros de oficina, yo disparo los tacos de suadero”.

Ahora sí, #hablemosdedinero. Dices que gastas mucho, que no ahorras y que quién sabe en qué se te va la quincena. Y te propones dejar de tomar tus frapuchinos y dejar de salir con tus compñaeros los juebebes.

Y ¿qué crees? No lo vas a cumplir.

NO. LO. VAS. A. CUMPLIR.

No tengo una esfera de cristal ni te estoy espiando.  Ahí te va la explicación de por qué los sacrificios no sirven para nada. Este tipo de ideas le valieron el Premio Nobel de Economía a Richard Thaler. 

Una vez, cuando trabajaba en la revista de Martha Debayle, coordiné un especial sobre comida, dirigido a los que vivimos con la angustia de no saber qué vamos a comer porque tenemos la idea de que todo engorda o hace daño. Y el gran takeaway, y lo digo en inglés porque era para la revista de Martha Debayle, famosa por su manera de pronunciar, el gran takeaway fue que los mexicanos no comemos suficiente fibra. Repito: No comemos suficiente de algo, qué alegría y nosotros pensando que tenemos que comer menos. Y en realidad tenemos que comer más de algo que nos falta.

La mayoría de los mexicanos está repuestita y un poco acuerpadita de más y resulta que no es porque come mucho de algo sino porque le falta fibra, según me contó Juan Rivera Donmarco, director del Centro de Investigación en Nutrición del Instituto Nacional de Salud Pública. 

Al no comer fibra, vivimos con hambre perpetua, porque los tacos de canasta, los pasteles de cumple de @mundogodinez y las gorditas no quitan el hambre. Al contrario, la grasa de alguna manera interfiere en la actividad de la hormona que manda al cuerpo la señal de que ya estamos llenos. Parece que mientras más grasa comemos, más se ataranta esa hormona

En cambio, si comiéramos más fibra, que se encuentra en verduras, frijoles, lentejas y la cáscara de las frutas, nos sentiríamos llenos antes, nos nutriríamos más y estaríamos menos tiempo en el baño.

Guacamaya chicharrón antojito
Ándale pues, cómete tu guacamaya pero también come verduras.

¿Y eso qué tiene que ver con manejar bien el dinero? Es muy fácil. Es mejor destinar el dinero a algo que sirva, que recortar gastos, como si fuera manda para la virgencita.

Aquí va el plan de acción.

  1. Sigue tu vida de derroche de aquí a la próxima vez que te depositen.
  2. Pero, mientras tanto, ve preparando todo, para que en la próxima quincena ya tengas destinado el dinero a cosas útiles y que te van a beneficiar en el largo plazo.
  3. El dinero que te sobre la próxima quincena, ese sí lo podrás usar en tus gustos.

Si vuelves a salir con que ya no le vas a dar propina al viene viene, que no le vas a pagar vacaciones a la señora Carmelita (¡qué miserable!) y te vas a recortar tú solo el pelo con la navaja del 1, en lugar de ir con el peluquero, no vas a tener mejores resultados con tu dinero.

Es más, vas a terminar enojado y luego vas a querer vengarte del mundo, comprando lo que se te ponga enfrente, pos cómo no.

Tu takeaway, o teikawey, para que no andes de resentido diciendo que tú no pronuncias como mi exjefa: No te reprimas, mejor piensa a qué sí debes destinar el dinero a partir de la próxima quincena. Y tiene que ser la próxima quincena, no hoy. 

Aquí hay algunos ejemplos de destinos útiles para tu dinero.

  • Depositar 10 pesos semanales en tu afore. Diles a los de RH que sirvan de algo y que investiguen cómo se hace. Pícale aquí para que veas qué fácil es
  • Comprarte un termo para preparar el café en casa y llevarlo a la oficina todos los días. Acuérdate que se vale comprar un frapuchino cuando esté bueno el chisme y haya que sentarse a platicar.
  • Conseguir un buen juego de tuppers, para que lleves comida unas dos veces por semana a la oficina y dejes de usar como pretexto que no encontraste la tapa azul del bote de yogur. 
  • Comprar el libro del Pequeño Cerdo Capitalista. Te va a ayudar a hacer un plan de ahorro e inversión y a poner orden en tu relajito financiero. No te pierdas la estrategia de “quítenmelo porque me lo gasto”. 

Este posteo es en respuesta a @aizz_bmx que andaba buscando una colaboración mía de 2011, o sea de hace siglos, acerca de 5 preocupaciones inútiles. Como no lo encuentro ni me acuerdo bien de qué va, aquí empiezo una nueva versión. Seguiremos con las otras cuatro preocupaciones inútiles.

La foto de la guacamaya es cortesía de Comensalendf

34 tipos que te sacan lo neurótico en la calle

1. Los automovilistas que no frenan antes de dar vuelta.

2. Los automovilistas que no respetan la preferencia del peatón cuando dan vuelta.

3. Los automovilistas que no han entendido la máxima de Spiderman: “A un gran poder corresponde una gran responsabilidad” y entonces se quejan de que los ciclistas y los peatones no se cuidan.

4. Los automovilistas que hacen alto total antes de cruzar una calle, pero sobre la línea de peatones.

5. Los automovilistas que ven un peatón abajo de la banqueta, a punto de cruzar la calle en la esquina, y no frenan, aunque llegaron después.

6. Los automovilistas que van a más de la velocidad permitida y ni acarician el freno cuando va cruzando un peatón.

7. Los automovilistas que cruzan el Parque México a más de 60 km/h y le ponen las luces altas a los peatones para que corran al cruzar la calle.

8. Los ciclistas que van en sentido contrario.

9. Los ciclistas que van en sentido contrario en la ciclopista.

10. Los ciclistas que van a toda velocidad (o muy rápido, pues) por la banqueta.

11. Los peatones que se ponen histéricos porque un ciclista usa la banqueta (no matter what, o sea: la banqueta mide cuatro metros de ancho, el ciclista va despacio, pasa a más de un metro de ellos, frena para dejar pasar al peatón y, además, no se puede ir en bicicleta en esa calle).

12. Los peatones que esperan el verde abajo de la banqueta.

13. Los peatones que cruzan la calle en rojo, cuando “sólo” viene un ciclista.

14. Los peatones que cruzan la calle en rojo sin fijarse.

15. Los peatones que esperan el verde abajo de la banqueta y viendo su teléfono.

16. Los peatones que esperan el verde, abajo de la banqueta y sobre la ciclopista.

17. Los peatones que hablan por teléfono en la ciclopista mientras esperan su coche del valet parking.

18. Los ciclistas que no paran en el alto del semáforo cuando va cruzando un peatón.

19. Los peatones que, en el Zócalo, la plaza más grande del mundo, esperan el verde abajo de la banqueta.

20. Los peatones que se pasan en masa el rojo de la calle Madero, en el centro de México, porque “sólo” vienen un coche o una bici.

21. Los peatones que de pronto se cruzan la calle, a la mitad de la cuadra, sin voltear a ver si vienen bicicletas.

22. Los ciclistas que, en tropel, se pasan los altos en los paseos dizque para reivindicar las calles para ellos. Visto hasta el cansancio en los paseos ciclistas nocturnos de Guadalajara y en algunos del DF. (Para leer sobre el conflicto coches-bicicletas, pícale aquí).

23. Los ciclistas que se creen ese cuento del gobierno de que el carril derecho de Reforma es para ellos y los camiones, en lugar de ir por la amplísima banqueta vacía.

24. Los ciclistas que pasan por el lado derecho de los camiones sin pensar en que bajan pasajeros.

25. Los ciclistas que van por la banqueta y no se bajan de su bicicleta aunque la banqueta esté llenísima.

26. Los automovilistas que le pitan al de adelante porque está dejando pasar peatones.

27. Los automovilistas que tienen 8 coches enfrente y pitan para que avancen porque el semáforo ya se puso en verde.

28. Los automovilistas que siguen pasando en verde aunque saben que se van a quedar atorados y van a estorbar cuando cambie el semáforo.

29. Los automovilistas que salen del drive through de Starbucks tomando su café, viendo su teléfono y sin fijarse si viene alguien por la banqueta.

30. Los automovilistas que no dejan pasar a los peatones cuando suben a la banqueta para meterse a o salir de su cochera.

31. Los automovilistas que salen de su cochera como perro sin correa detrás de un hueso volador.

32. Los automovilistas que frenan en las esquinas, pero después de la línea de peatones.

33. Los automovilistas que no frenan en las esquinas.

34. Los pasajeros de coches que abren las puertas sin fijarse en si viene una bicicleta.

Con perdón por algunos puntos: En algunos se ve que no estoy de acuerdo con algunos reglamentos de tránsito y creencias populares, que expulsan  a los ciclistas de la banqueta.