Gerardo Ceballos quiere proteger al perro de la pradera

¿Qué vamos a hacer esta noche? Tratar de salvar al mundo

Alguien diseñó la vestimenta de la hostess como si no hubiera un movimiento de #Metoo y Time’s Up, ya sabes, espalda descubierta, microfalda, blusa súper pegada. Tú mismo te sentías bien vestido antes de bajar las escaleras para entrar al Mochomos. Nada más pasas la puerta y ves que todos traen encima miles de dólares en sacos y camisas con monograma. Y en sus mesas hay carne, mucha carne. El ambiente es como anuncio noventero de Bacardí, todos están contentos. ¡Cuánta abundancia!

Ves la carta y te sale lo hippie (o lo resentido, según quien esté contando la historia). En un solo plato hay 350 gramos de carne. Para producirlos, dice el hippie que googleó, se necesitaron 5,197 litros de agua, 5 kilos de granos, como tres litros de gasolina. En fin, que cada vez que pides un rib eye, en tu mesa hay un desastre ecológico.

La carne de res es la peor con el ambiente. Lees en un artículo de The Guardian que la producción de carne roja necesita 28 veces más tierra que la carne de cerdo o de pollo. Y cuando necesitas tierra, agua, granos, estás desplazando a las tiernas ardillitas silvestres, las imponentes águilas y los cóndores mexicanos. No sé por qué sigues leyendo The Guardian en medio de ese ambiente tan seductor del Mochomos, pero así eres tú: Te enteras que si comiéramos menos carne reduciríamos el daño al ambiente más que si dejáramos de usar nuestras camionetas.

Jaguar mexicano.
Jaguar en M´éxico, foto cortesía de Gerardo Ceballos.

Ya te dio algo, quieres saber qué hacer. Prometes que en cuanto te acabes tu rib eye, encontrarás mejores formas de consumir. OK. Vas. Puedes escuchar a Gerardo Ceballos, uno de los investigadores mexicanos que más luchan para evitar la aniquilación de especies de animales. Lo entrevistamos en el podcast #DeOtroModo, porque a ti te urge saber cómo salvar a los jaguares, los perros de la pradera y los osos.

Otra de las riquezas que comparten México y Estados Unidos
Ardillón de roca, foto de Miguel Ángel Sicilia, gracias a Conabio.

¿Te quieres preocupar más? En un siglo, los humanos hemos extinguido tantas especies como las que se habrían extinguido en 10,000 años. Tenemos 20 años para detener y revertir las extinciones de animales. Si no lo logramos, ya estamos perdidos. No es solo salvar una especie y tener una muestra en un zoológico. De nada le sirve a Chiapas que si se le acaban su jaguares, los siga habiendo en otra parte, porque esos animales son parte importante de su equilibrio. Hay que salvar poblaciones de animales. Lo malo es que 33% de los animales vertebrados están perdiendo poblaciones, según nos contó Ceballos.

Canis lupus baileyi
Un lobo mexicano, foto de Miguel Ángel Sicilia Manzo, gracias a Conabio.

Ceballos arrancó la iniciativa Stop Extinction para mantener la biodiversidad en el planeta. Si en 20 años no hacemos algo, podemos enfrentar un colapso de la civilización. Así como lo oyes. Tú puedes decidir si sigues con las fuerzas del oscurantismo, esas que diseñan los uniformes de las hostess en el Mochomos, se burlan de los ecologistas y comen diario sus 350 gramos de carne, o te unes a salvar al mundo. Empieza oyendo esto:

 

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