¿Qué haces cuando te planta un posible cliente?

Tenías meses persiguiendo al prospecto de cliente y por fin te dio una cita. Adelantas el regreso de Puerto Vallarta, te aseguras de no tener ningún otro compromiso para ser el más puntual, llegas 15 minutos antes, te anuncias en seguridad, entras a la sala de espera y 45 minutos después, la recepcionista te dice que no encuentra a la persona que te citó, aunque ya preguntó por ella en todas las extensiones del edificio. Le mandas un whatsapp y te dice que le surgió una emergencia. Le dices: “No te apures, dime cuándo nos vemos”. Y ya. El horrible silencio de las palomitas de whatsapp, del mensaje entregado y no leído o de leído y no contestado.

Pobre, seguro chocó cuando llevaba a su hijo a una operación de emergencia y su marido, que se está recuperando él mismo de una intervención quirúrgica, se arrancó el suero, se arrastró desde su cama de hospital al coche y fue a ayudarle para encontrarse con que lo último que su pobre y atareada esposa alcanzó a hacer antes de entrar en coma fue mandar un mensaje que decía “me surgió una emergencia”.

Piensas que a esta diligente persona le sucede de todo, como aquella vez que te cambió la hora de la llamada para las 3 de la tarde y tuviste que interrumpir una comida para marcarle y no te contestó, sin contar todas las veces que tuvo que cambiar la cita, siempre por correo, aunque tiene tu whatsapp.

Cuando llegas a tu oficina le mandas un correo deseándole que todo esté bien. Y,  descansando tu barbilla en la mano, ves fijamente tu computadora y tu teléfono esperando que te mande un nuevo mensaje. Pero si ya te mandó el mensaje. ¿Sabes cuál es?: “No me interesa”.

Desesperado googleas para ver qué hacer cuando te dejan plantado y te encuentras con estos dos artículos:

Este que dice: “Valórate, ten dignidad”

Y este otro que te recomienda encontrar un buen acuerdo o terminar tus pérdidas, buscando otro prospecto mejor. 

Después de leer que hay que tener dignidad, que cuando un cliente aplaza las citas y te deja plantado es porque no te quiere comprar, piensas cuál será tu siguiente plan de acción.

“¡Ah sí!”, dices, primer paso, vas a mandarle un nuevo whatsapp: “Ojalá ya estés mejor y hayas podido resolver tu emergencia”.  Segundo paso, te vas a sentar a ver cuándo aparece la respuesta en tu teléfono. Ves a tu perrito, cómo consigue cosas con solo poner su patita delantera en tus piernas mientras estás comiendo. Tercer paso, si te contesta el whatsapp, te vas a poner panza arriba. 

Tuve que rogarle a Rita para que pusiera esta cara.