Perros caca ecología

Tu perro salva a la ciudad

¿Ya viste ese perro que está haciendo caca justo enfrente de tu casa? ¡Y parece que el dueño ni cuenta se ha dado, así que tal vez ni la recoja! Antes de que montes en justificada cólera, piensa que la caca de ese perro podría ser muy útil para alumbrar casas o fertilizar plantas, solo que habría que cambiar un poco el diseño del mundo. Un poco. Y vas a ver que a ti también te conviene.

Ahí te va una prueba para saber tu edad. ¿Te acuerdas cuando nadie hacía escándalo porque no se recogiera la caca de los perros? Eso pasó hace muchos, muchos años, cuando tampoco era obligatorio usar el cinturón y en lugar de Bob Esponja como personaje insoportable, teníamos a Bubu, un sobrino, pariente o quién sabe qué del Oso Yogi Con decirte que en esos tiempos había que decir sobrino para muchas relaciones.

Bueno, tenía que hablarte de Bob y de Bubu, para que imaginarte sus vocecitas chillonas te hiciera preferir hablar de este tema. Si el perrito ese se afana en verdad, podría juntar unos cuantos kilos de sus regalitos para que se generara electricidad. En el Reino Unido ya traen el proyecto para hacerlo. Bastarían 500 kilos diarios para darle energía a unas 60 casas. En México se ha hablado de eso, pero hasta ahora son sueños. 

Dueños perros responsables
Qué hacemos con la caca de los perros

El perrito no va a hacer más de medio kilo en todo el día. Y tú de cascarrabias en lugar de alentarlo. No parece que haya escasez. Se calcula que hay un perro cada 7 personas y que cada perro hace medio kilo al día. Cuentas rápidas: en la ciudad de México se producen 700 toneladas diarias. En Guadalajara, 300 toneladas; en Monterrey, otras tantas. Ay sí, ahora no vienen a decir muy orgullosos: es que Tijuana, Puebla, Mérida, Ecatepec, Toluca y Hostotipaquillo tienen más habitantes.

Cuando nadie hacía escándalo por las cacas en el suelo, la caquita se hacía polvito y todos la respirábamos. O se iba por el caño y contaminaba los ríos. Porque los regalos de los perros están llenos de bichos que causan enfermedades horribles.  Por eso, y porque a nadie le gustan las suelas de Converse apestosas, es que ahora ya todos recogemos lo que hace nuestro perro.

¿Ya viste que el dueño sí recogió la caca? Porque la mayoría lo hacemos y luego nos quedamos con ella en una bolsita sin saber qué hacer. Si la echas en la basura orgánica, la contaminas y no permites que se convierta en composta, porque la perrocaca requiere un tratamiento especial. Si la echas junto con las botellas de PET, las latas de cerveza y los cartones de jabón Foca, ya complicaste el proceso para reciclarlos.

Si la bolsa va a dar a los tiraderos de basura, se convierte en una bomba de gases de efecto invernadero, porque el regalito se fermenta. Acuérdate que estamos hablando de 700 toneladas diarias.

Qué hacer con los desechos caninos
Soluciones para la contaminación por heces

Dicen en Canadá que lo mejor es echarla por el escusado de donde se irá a una planta de tratamiento. Si tu perro te regaló una trufita, está fácil llevarla desde donde se hizo hasta el escusado más próximo pero no está tan padre si para vaciarla vas a estar aplastando la bolsa con los dedos como cuando te quieres acabar el tamarindo. Yo que tú le preguntaría a Justin cómo le hacen en sus tierras.

Y entonces llega la súper idea de aprovechar la caca para hacer composta o para generar electricidad. Aquí es donde te digo que tenemos que cambiar un poco el diseño de las cosas.

Las bolsas están bien diseñadas, porque resuelven un problema inmediato: Vas tú de trajecito, bien guapo y hipster, y de pronto tienes que recoger el desecho ¡y dejar de ver tu celular! (quién sabe qué será peor). Entonces sacas la bolsa con etiqueta de biodegradable, la empacas y la tratas de depositar en un bote de basura.

Pero en los botes de basura ¡ya no te la quieren recibir! ni en el orgánico ni en el inorgánico. ¿Preguntas por qué? ¿No estás poniendo atención? La respuesta es: Porque no pertenece a ninguno de los dos mundos. La bolsa está diseñada para ser resistente porque te vas a pasear un rato con ella. Así que ve descartando las bolsitas supuestamente hechas de maíz que se rompen cuando las cortas y te dejan todo embarrado.

Llegas a los seis contenedores que hay en la ciudad de México. ¡6! Y ahí puedes depositarla. La idea es que muy pronto, tal vez cuando le entiendas a Twin Peaks, un servicio de recolección va a pasar por la sustancia y la va a llevar a un tratamiento especial. En Estados Unidos ya hay esos recolectores. En México, unos egresados de la Universidad del Medio Ambiente tienen un rato pidiendo que los pelemos con su empresa Composcan, que se propone recolectar y transformar la mercancía cuando menos en composta, una vez bien tratada.

¡No lo intentes en casa! Hacer composta de la caca de perro en casa no es buena idea. Es peligroso, porque en el proceso casero no se descomponen las bacterias patógenas, es muy tedioso, porque requiere muchos más pasos que solo echarla a un bote y te puede traer problemas con el vecino porque apesta.

No la juntes con la basura orgánica
Por lo pronto, ¿dónde pongo la caca del perro?

También podrían transformarla en electricidad, como algunos periódicos muy entusiastas reportaron hace unos meses, pero no hay recursos. El gobierno tendría que invertir en contenedores, camiones, equipos y ahorita tiene otras cosas más importantes en qué gastar, como en hacer bajadas para sillas de ruedas en las banquetas de las colonias más fresas y construir ciclopistas que terminan en medio del carril de los colectivos, así que los de Composcan ya no le están presentando el proyecto.

Mientras que se encuentra quién los vacíe y lleve la masita a un lugar especial, los contenedores sirven para que la caca se macere un ratito y para que en las noches románticas, las hermosas calles de alrededor de los Parques México y España huelan a criadero de cerdos con retortijones. Otra cosa que tendría que cambiar un poco el diseño: el sistema de recolección de los desechos. Alfredo Cuesta, uno de los fundadores de Composcan, explica que “un contenedor sin servicio de recolección no sirve de nada. Ahora, cuando recogen el contenido de los contenedores lo llevan a un tiradero: Trasladan el problema, nada más”.

Es muy optimista. Él ve que ahora con esto de los perrhijos o, si quieres llamarle perrhipsters, los dueños de mascotas seremos un poco más consciente de nuestra responsabilidad con la sociedad. Todo esto necesitará cambios en los diseños: de las bolsas, de los contenedores, de los camiones, de los paseos con los perros. Ya no bastará con que el vecino recoja la caca. En algún momento, la sociedad esperará que los dueños de perros llevemos los desechos a un contenedor y los depositemos ahí sin bolsa. Luego va a pasar un camioncito muy bonito y con el olor bien contenido para llevar los regalitos a un sitio especial de tratamiento, en donde se convertirá en composta o en electricidad y eso hará que se cumpla aquella máxima de que los desechos de uno son la riqueza de otro y todos felices.

Excepto tú, que vas a estar viendo si el vecino recoge o no la caca de su perro.

(Las ilustraciones son de Gerardo Terán)

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